Una lección de compasión

Parábola del “buen” samaritano

Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó cerca de él; y al verle, fue movido a misericordia. (Lucas 10:33 RVA)


El título no-inspirado de esta parábola nos lleva a desenfocarnos del verdadero autor de ella. «Fue movido a misericordia» hace que nos preguntemos, ¿Quién movió al Samaritano a compadecerse de ese pobre hombre? Fue Dios quien lo hizo y el autor de esta parábola. Si amamos al prójimo es porque Él derrama de su amor en nosotros. Entonces, ¿Por qué no cambiamos El título «El buen samaritano» por

`El buen Dios que mueve al samaritano a amar y tener compasión?

He escuchado a cristianos decir: “Para amar a mi prójimo, primero tengo que amarme a mí mismo”. Esto es mentira, porque el hombre ya se ama así mismo, incluso, hay un problema y es que se ama demasiado. ¿Qué sentido tendrían entonces las palabras de Jesús cuando dijo que el que quisiera seguirle tendría que negarse así mismo, tomando su cruz? El verdadero significado es este: “Ama a tu padre, amigo, vecino… igual que tú te amas a ti” Leer Mateo 22.35-40. Así estarás haciendo con los demás, lo mismo que quisieras que hicieran contigo.
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