Lo que estoy pensando acerca del ser humano

¿Qué que estoy pensando? … Estoy pensando lo difícil que somos, a veces, los seres humanos. Nos ahogamos, como se dice, en un vaso de agua. Los asuntos triviales de la vida, los convertimos en un rompecabezas, hasta el punto de librar una ardua batalla en nuestras mentes, que nos agobia y nos confunde. Añadimos complicaciones a nuestra vida, cuando ella misma ya lo es.

El confesar a una persona que te gusta, tus sentimientos, exponiéndonos, quizá, a la humillación o a la vergüenza de sentirnos rechazados, al no ser correspondidos, se nos hace una montaña rusa. A veces, nos exaltamos a nosotros mismos y levantamos nuestra nariz, creyéndonos superiores, simplemente porque sabemos que le gustamos, y la ignoramos, como si de un cero a la izquierda se tratará. ¡Que injusto y que complicados somos, a veces, los seres humanos! Olvidamos que debemos considerar a los demás como superiores a nosotros mismos. Fil 2:3
Eso es lo que estoy pensando… El reconocer que no lo dominamos todo, que no tenemos respuesta para todos los interrogantes, o al menos, por ahora. Menudo hachazo a nuestro orgullo y nuestro ego, por lo que preferimos burlarnos de lo que piensan u opinan los demás, en vez de darnos cuenta de lo mucho que desconocemos y necesitamos descubrir. No seamos sabios en nuestra propia opinión, (Prov 3.7) sino lentos para responder y rápidos para escuchar lo que tienen que decirnos (18:3). No creer todo lo que nos dicen, es una obligación, pero al menos, es recomendable darles la oportunidad de pensar en aquello que nos han compartido.

 ¿Qué que estoy pensando ahora?… ¡que complicados somos, a veces, los seres humanos!… Sabemos nuestras responsabilidades y deberes, y tenemos en nuestras manos, el poder de llevarlas a cabo, pero nuestra pereza y nuestra negligencia nos llevan al camino del fracaso… (21:25)
Nos dan a elegir entre la vida y la muerte (Deuteronomio 30:15), entre la luz y las tinieblas, y elegimos la muerte y las tinieblas porque ancho y fácil es ese camino que nos lleva a la perdición, por donde muchas veces hemos caminado. Creemos ser libres para escoger, y lo somos en cierta manera, pero nuestra libertad y voluntad esta esclavizada por el amor al pecado (Juan 3:19), de modo que no elegimos hacer lo que debemos, lo que es bueno, sino lo que es malo, eso hacemos, porque en realidad, lo amamos. (Romanos 17:8)

Hay una ley escrita en tu corazón y el mio, una conciencia implantada por el Creador divino, al crearnos a su imagen y semejanza, que nos alerta, cuando violamos sus mandamientos y no sólo pecamos contra el cielo, sino contra nosotros mismos. Sin embargo, nos excusamos y tratamos de acallar la conciencia que nos acusa (2:15), haciéndonos creer que todo en este mundo es relativo, todo depende de los puntos de vista.  La irracionalidad del ateísmo tiene sentido para nosotros, cuando, en realidad, es para partirse de risa o echarse a llorar. Creer que no somos más que un animal evolucionado, un primate erguido y con menos pelos, en la mayoría de los casos. ¡Que absurda y complicada es, a veces, la lógica del ser humano!

No tienes excusa para no creer en Él, porque te creó y tiene tu vida en sus manos, cada respiro y cada paso, es gracias a su consentimiento. Todo lo que te rodea y lo que eres es un milagro, el diseño de una mente prodigiosa e infinitamente superior a la nuestra. Eso, no es fe, es la mente que usa la razón, que se pone a pensar y observa la creación, y reconoce que no hay excusas para seguir no creyendo en lo evidente, su eterno poder y deidad, hecho visible por medio de lo creado. (1:19-20)

Te estoy hablando de la realidad, no de religión, y de lo que la ciencia moderna ha confirmado, que el verdadero conocimiento es todo aquello que puede ser observado y comprobado. ¡No me digas que el origen de la vida, tuvo lugar en una célula, que en un charco, durante millones y millones de años evolucionó a todo lo que hoy conocemos! Porque si tú lo crees, no puedo lograr alcanzar ni dar un salto tan grande de fe como la tuya, posiblemente basada, en lo que algunos hombres especularon y  de lo que la educación ha tratado de vendernos como verdadera ciencia. Son sólo mentiras orquestadas por el príncipe de este mundo.

Os diré cual es el verdadero conocimiento, que Cristo es la perfecta imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15), que vino a este mundo, haciéndose un ser humano, (Juan 1:14) para cargar en la cruz con todas nuestras culpas, para vencer la lucha contra el mal, que nos había vencido, cegado y esclavizado, y darnos vida, aún estando nosotros muertos en delitos y pecados (Efesios 2:5), y trasladarnos de las tinieblas a Su luz admirable (1 Pedro 2:9), para hacernos verdaderamente libres (Juan 8:36) y libres para poder declarar que “antes era ciego y ahora veo”. (9:25)

Puedo ver la gloria de la cruz, donde Jesús pagó mi deuda, para que yo no tuviera que pagar una eternidad, sufriendo la ira de Dios en el infierno. Pero Él muestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:8

 Estoy pensando que este es el mejor mensaje que pueda escuchar la humanidad, el Evangelio de Jesucristo. ¡No te compliques, simplemente, cree!

Tomada de la página oficial en Facebook, “Entendiendo los tiempos”

¿Y tú, que piensas?

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