Como no desperdiciar tu vida

La teología de John Piper gira en torno a esta declaración:

“Honrar a Dios es el significado de nuestra vida. La búsqueda de la gloria de Dios y tu felicidad son una misma cosa”,

la cual descubrió de Jonathan Edwards.

‘No desperdicies tu vida’ nos habla de lo trágico que es dar más valor a la vida que a Cristo y que es mejor perder tu vida por su causa que desperdiciarla buscando tu felicidad fuera de Él. John Piper es influenciado por las predicaciones de su padre, a pesar de las corrientes contrarías como el existencialismo que enseña que no hay significado en la vida fuera de nosotros mismos, y es enseñado también por C.S. Lewis.

Fue una enfermedad la que cambió su idea de estudiar medicina a la de ingresar en un seminario, con el apoyo de su esposa. Dios enseñó a Piper de muchas maneras a temerle y a buscarle, creciendo con la terrible idea de poder desperdiciar su vida con unas palabras que le acompañaron por muchos años:

“Solo una vida y muy rápido pasara. Solo lo que hagamos por Cristo quedara.”

Según John,

la vida desperdiciada es aquella sin pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas y por el gozo de todas las personas.

El significado de lo que es glorificar a Dios no puede ser el de embellecer o mejorar la belleza, porque no puede ser más bello ni más glorioso de lo que ya es. Tampoco significa agregar más gloria. Magnificar es adoración. Por tanto, glorificar a Dios significa adorarlo por lo que Él es. Lo basto del universo nos habla de Su grandeza para llevarnos a glorificarle por ser incomparable. La pasión por el gozo de todas las personas implica lo siguiente:

“Si no les mostramos al Dios que nos satisface por completo, no las amamos. Dios envió a Cristo a morir para que pudiéramos volver a casa del Padre que lo satisface todo. Esto es amor.”

El autor escribe que Dios es el único ser en el universo para quien la autoexaltación es el mayor acto de amor. Esto llama la atención hacía lo que más necesitamos para sentir gozo: Él mismo. La pasión de Dios por su propia gloria da lugar a la nuestra. Una vida sin pasión es una vida desperdiciada. Nos glorificamos en Dios porque Él glorificó a Su Hijo Jesucristo, por medio de quien recibimos todos los placeres y promesas de gozo. Seguir a cualquier otro que no sea Jesús es desperdiciar nuestra vida. Apunta a que abrazar Su gloria significa abrazar el evangelio de Cristo, la más completa y hermosa manifestación de la gloria de Dios. El Salvador compra nuestro placer eterno e inmerecido y se convierte en nuestro eterno y merecedor tesoro.

Cita la declaración 268 de Louie Giglio, basada en Isaías 26:8:

“Porque fui creado por Dios y para su gloria, lo magnificaré y responderé a su gran amor. Mi deseo es que el propósito apasionado de mi vida sea conocer y disfrutar de Dios”,

Este es el lema principal de las conferencias pasión, que se celebran en los Estados Unidos.

Piper describe a la cruz de Cristo como el centro refulgente de esa gloria y es el motivo de nuestro orgullo, ya que de este no sólo manan las bendiciones eternas sino las temporales también. Cristo las compró y nos las regaló cuando sólo merecíamos la ira y el juicio de Dios. Por esto mismo, cobran sentido las palabras del apóstol Pablo: “Lejos esté de mí gloriarme excepto en la cruz”.

Por tanto, todo lo que hagamos y lo que nos acontezca, sea enfermedad o dificultades, vivamos o muramos, será un medio para glorificar al Padre y al Hijo. Si nuestro mayor tesoro es Cristo, toda nuestra vida lo exaltará a Él por encima de todo bien material y la muerte implicará ganancia, pues disfrutaremos de la gloriosa presencia de Dios para siempre.

La vida cristiana siempre conlleva riesgos, pero merece la pena correrlos por la causa de Cristo, porque tanto el bien como el mal sirven para traer gloria a Dios siendo la seguridad y la comodidad, espejismos. No sabremos lo que nos acontecerá, pero si podemos confiar en que nada nos separará del amor de Cristo. Es por eso que somos más que vencedores. Por tanto, toda vida sin riesgos es una vida desperdiciada.

El escritor nos hace conscientes de la realidad de que estamos en guerra. Nos invita a conocer las biografías el pasado para ver la vanidad y trivialidad de nuestras vidas en el presente y que morir por una buena causa es una buena forma de terminar tu vida. Hacer tu mejor esfuerzo por salvar las vidas de otros es nuestro deber y debemos actuar de manera que con ello glorifiquemos a Cristo. De otra manera, desperdiciaremos nuestras vidas.

La guerra no se produce en un lugar determinado, normalmente vinculado con el ámbito secular, sino también en el laico, y no tiene sentido hacer diferencia entre ambos. La guerra tiene lugar en cada corazón humano. El hermano John nos da 6 respuestas de cómo podemos glorificar a Dios y gozarnos en la cruz:

  1. Comunión continua con Dios agradeciéndole por todo y recordando sus gloriosas promesas.
  2. Fuimos creados a imagen de Dios para reflejarlo al mundo y hacer que Él reciba la gloria, de forma consciente y por deliberada elección, confiando en su poder. Ocuparnos en la piedad afectara positivamente nuestro trabajo secular, de tal modo que nos gloriemos en la cruz.
  3. Hacer saber a todos que somos cristianos en nuestro trabajo es un adorno de la doctrina de Dios que lo glorifica. Hacer tu trabajo de manera excelente y honesta quita los obstáculos que impiden que la belleza de Cristo sea visible.
  4. No trabajemos por el beneficio financiero sino por la utilidad que tiene para los demás nuestro trabajo. Ganemos nuestro sustento con esfuerzo y trabajo duro, pero sin ser ese nuestro propósito principal, que debe ser el de honrar a Dios y bendecir a los demás con nuestro servicio.
  5. Cuando trabajamos para que otros se gocen en Dios, hacemos que Él se vea grande ante el mundo.
  6. Creemos relación con nuestros compañeros para compartirles el evangelio.

El libro termina explicando que la supremacía de Cristo en las misiones debería ser el sueño de todo cristiano. Es imposible amar a Cristo y no desear que todo pueblo, linaje y nación lo adore:

“La difusión de la verdad y la fe cristiana hará que toda la historia mundial se vea como lo que realmente es: un breve preludio al eterno, infinito y glorioso reino de Cristo.”

 Es una gozada leer a este hermano, ya que desglosa el significado de los textos bíblicos con sencillez y a la vez con mucha profundidad, al explicar grandes verdades de la Palabra de Dios. Algunos de estos son declaraciones de Pablo en sus cartas, tales como “para mí el vivir es Cristo y el morir ganancia”, “hacedlo todo para la gloria de Dios” y lo citado anteriormente, “lejos este de mí gloriarme sino en la cruz”. Diría que el autor desarrolla todo el contenido basándose en las palabras de Jesús recogidas en los Evangelios: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa de Mí, ése la salvará.” (Lucas 9:24)

Agradezco mucho a Dios por la vida de John Piper que ha entendido la importancia de no desperdiciar su vida e invirtió parte de su tiempo en escribir este libro, que es casi como una oración por los cristianos, para que vivan según el propósito por el que fueron creados: la gloria de Dios.

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