¿Dios quiere que seamos ricos?

Juan116.org Imágenes gratuitas. Por la Iglesia. Para la Iglesia.

Se que algunos tienen el ministerio de denunciar a falsos profetas y apóstoles por las redes sociales, yo no lo tengo. Además, aunque el Señor Jesucristo elogia a la Iglesia de Éfeso por ello:

“Sé que no puedes soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles pero no lo son; y has descubierto que son falsos.” (Apocalipsis 2:2); 

Sin embargo, hay un peligro en todo esto:

“tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor.” (2:4)

Así que, podemos estar a capa y espada defendiendo la sana doctrina pero no amar al Señor de esa doctrina. De todas formas, no he podido evitar hacer una crítica de la enseñanza de este hombre. Agárrate al asiento y abróchate al cinturón si no quieres caerte de espaldas o al menos asegúrate de que haya un colchón detrás tuyo.

Si has sido esforzado y valiente para ver el vídeo hasta el final, procedamos a analizar el mensaje de este señor, citando primeramente algunas de sus “brillantes” declaraciones:

“Es tiempo que la Iglesia entienda que la prosperidad es tu derecho de herencia… El espíritu religioso y la pobreza están casados. Toda persona que es cristiana y no quiere ver prosperidad en su vida, dice o usa esta expresión: ‘Yo solamente me conformo para que Dios me provea para mí y mi familia y estoy contento. Bueno, ese es un espíritu de pobreza.’ Porque la Biblia dice que Cristo se hizo pobre para prosperarnos a nosotros.”

Un sabio consejo a todos los seguidores de este hombre:

“Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” Apóstol Pablo en 1 Timoteo 6:3-10.

A la mención de Maldonado de 2 Corintios 8:9, David W. Jones comenta lo siguiente:

“Aunque una lectura superficial de este versículo podría llevarnos a creer que Pablo estaba enseñando sobre un aumento en la riqueza material, la lectura en su contexto revela que, de hecho, estaba enseñando el principio opuesto. En realidad, Pablo estaba enseñando a los corintios que ya que Cristo realizó tanto por ellos a través de la expiación, deberían vaciarse de sus riquezas en el servicio del Salvador. Esta es la razón de que, solo cinco versículos más tarde, Pablo inste a los corintios a dar sus riquezas por los hermanos necesitados, escribiendo: “En el momento actual la abundancia de ustedes suple la necesidad de ellos”, 2 Corintios 8:14. ¹

“Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36) “porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.” (Romanos 14:17)

Si Cristo, siendo de un reino que no es de este mundo y que no consiste en ningún bien material (comida ni bebida), ¿qué sentido tendría interpretar sus riquezas con las riquezas de este mundo? ¿No se referirá más bien esas palabras del apóstol a los corintios a lo que dijo a los filipenses?

“el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” (Filipenses 2:6-8)

¿No es igualmente extraño que el apóstol Pablo enseñe que Cristo se hizo pobre para enriquecernos materialmente a nosotros cuando justo más adelante en su carta a la Iglesia en Filipo dice lo siguiente?

“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Filipenses 3:8)

Entonces, ante esta poderosa declaración, ¿no es razonable pensar que lo que 2 Corintios 8:9 se está refiriendo a que Cristo, siendo Dios (rico) se hizo hombre (pobre) para que pudiéramos ganarlo a Él, nuestro mayor tesoro?

Todas las riquezas de este mundo, Pablo las llama basura comparadas con la verdadera riqueza de conocer a Cristo y que Él sea nuestra más valiosa pertenencia. Nosotros le pertenecemos y Él nos pertenece a nosotros, no importa si tenemos que perderlo todo porque lo ganaremos a Él, condición que el mismo Jesús puso si queríamos ser sus discípulos:

“Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.”(Lucas 14:33)

En palabras de Agustín de Hipona, “el que no tiene a Cristo, aunque lo tenga todo, en realidad no tiene nada, pero el que tiene a Cristo, aunque no tenga nada, lo tiene todo”.

Menciono de nuevo a Guillermo Maldonado:

“‘Yo solamente me conformo para que Dios me provea para mí y mi familia y estoy contento. Bueno, ese es un espíritu de pobreza. ‘El espíritu religioso y la pobreza están casados”

¿Y las familias cristianas que están sufriendo persecución en oriente medio y tienen que huir del lugar donde viven y ser sustentadas por donaciones para tener algo que comer y un lugar para dormir? ¿Son religiosos y tienen un espíritu de pobreza? Esto no es ya algo anti-cristiano y anti-bíblico sino inmoral y satánico.

Así que, como el consejo que Pablo le dio a Timoteo, les daré el mismo (y gratis) a los seguidores de Maldonado: “apártate de los tales”.

Este señor amador “de los deleites más que de Dios” (2 Timoteo 3:4) dice algo de verdad al
inicio de su mensaje:

“Para mucha gente, las riquezas significa hacer dinero. Eso no es riqueza… Una persona es rica cuando tiene gozo, tiene paz, tiene alegría…”

Amén a eso Guillermo, pero resultaría creíble si el resto de su mensaje no se la hubiera pasado hablando precisamente de hacer dinero, dinero y más dinero y luego mostrar al final testimonios “sobrenaturales” de personas haciendo dinero, dinero y más dinero.

Leonard Ravenhill denunció la teología de la prosperidad hace ya algunos años:

“¿Por qué tarda el avivamiento? … Porque el evangelismo está altamente comercializado. Los diezmos de las viudas y de los pobres son usados por muchos evangelistas para vivir una vida de lujo. Los pobres incautos piensan que están ofrendando para la obra de Dios, cuando lo que están haciendo es mantener a los predicadores de gran reputación y corazón mezquino que viven al estilo de Hollywood. Predicadores que poseen casas, cabañas junto al lago y un yate en ese lago, así como una importante cuenta bancaria, y todavía suplican que les den más… Extorsionadores e injustos… Predican al Jesús del establo pero ellos viven en hoteles de lujo. Para satisfacer sus propios apetitos, desangran financieramente a sus oyentes en nombre de Aquel que tuvo que pedir un denario para ilustrar su sermón. Se visten con trajes costosos en honor de Aquel que vestía una túnica rústica. Festejan en restaurantes caros en memoria de Aquel que ayunó solo en el desierto… ¡Que espantoso será esto en el día del juicio!” ²

Y mira, ya que este señor se la pasa declarando y profetizando a toda su congregación le declaro una palabra profética (sin pedirle ningún diezmo, así de generoso estoy hoy):

“más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.” (2 Timoteo 3:13)

“Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; (13) fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.(16) Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.” (Judas 1)

Es muy interesante que desgraciadamente no vea en el vídeo a ninguna persona con una Biblia en la mano con la misma actitud que los de Berea, viendo si lo que este auto proclamado apóstol está diciendo es lo que las Escrituras enseñan. Ahora sí, cuando escuchan que Dios les va a prosperar, están pegando gritos de júbilo, levantándose de su asiento y sus manos para decir un fuerte ‘Amén’ a eso. No me extraña, es carne alimentando a la carne. Similares palabras con las que Satanás tentó a Jesús prometiéndole que si lo adoraba, le daría todos los reinos de este mundo (o riquezas, que es lo mismo).

Así que si algún seguidor o miembro de la congregación del Rey Jesús, ha estado ignorante o cegado, le pido al Señor que les quite su ceguera y si lo quiere, use este escrito como medio para hacerlo.


¹ Recomiendo leer el artículo de David W. Jones en Coalición por el evangelio: http://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/5-errores-del-evangelio-de-la-prosperidad entre otros muchos que han sido publicados acerca de la teología de la prosperidad.

² Por qué no llega el avivamiento, Leonard Ravenhill, pág. 47-48.

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